COVID 19: información que debes tener en cuenta para tus viajes.

La segunda compañía aérea más grande del país, por número de aviones, es Searca. La firma se está transformando en el proveedor por excelencia para vuelos en jet privado de Colombia. Esta es su historia.

En 2015, Searca, la compañía de aerotaxis más grande del país, con 30 aeronaves, sufrió una profunda crisis por la caída en el precio del petróleo “La grave situación de la economía nos bajó la facturación en 65%. De 85 pilotos que teníamos en ese entonces tuvimos que quedarnos con 60 para una flota de 8 aviones”, cuenta el fundador y Gerente General de Searca.

Las compañías petroleras eran las más afectadas y por eso iniciaron ajustes que, en muchos casos, incluían el cese de las labores de exploración.

El gerente de la compañía recorre sus hangares, ubicados a un lado de una de las pistas del Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá, mientras comenta que, debido a eso, se metió en el mantenimiento de aeronaves tipo ambulancia aérea, jets de lujo y aviones privados. 

Igualmente, con la firma del acuerdo de paz con la guerrilla de las Farc se le abrió un nuevo espacio para los vuelos chárter a destinos turísticos antes vetados. “Iniciamos la Macarena, Bahía Solano y Nuquí, con grandes resultados. En algunos trayectos hemos aumentado el número de vuelos en 150% en el último año”, comenta.

No hay que pasar de vista que cada vez está más de moda contemplar las ballenas jorobadas en el Pacífico colombiano o avistar aves en otras regiones del país. Pero ni así este empresario ha logrado volver a los números previos a la crisis. “Ahora estamos facturando unos $80.000 millones, 80% de lo que hacíamos antes de 2015. El proceso de paz tuvo efectos contradictorios: Por un lado fue positivo por el tema del turismo, pero por el otro se bajó el número de vuelos chárter a zonas petroleras, pues las petroleras prefirieron mandar al personal en avión comercial o en bus”, dijo.

Como ese ajuste de las petroleras no parece tener reversa, aún con un precio del crudo en recuperación, Searca viene mirando nuevas oportunidades.

“Nos estamos concentrando en servicio corporativo, pues estamos viendo muchas empresas internacionales y locales con necesidades de viajar a muchos destinos en Colombia, África, Estados Unidos y Europa”, dijo.

Searca tiene buena parte de su flota en aeronaves con capacidad para 19 pasajeros, muy usada en el segmento del taxi aéreo. La idea en unos años es ir migrando a los jets privados, más pequeños pero más confortables y veloces.

Eso sin descuidar los negocios y clientes que hicieron grande a Searca. “70% de los servicios de la empresa se siguen prestando a las petroleras”, dice su gerente. Entre sus clientes están Bavaria, Decameron, Hocol, Oxy, Ecopetrol y Frontera Energy.

“Estamos viendo muchas compañías colombianas que están aterrizando con éxito con sus negocios en Centroamérica y las islas del Caribe, donde no hay una buena conectividad aérea», precisa.

Las ventajas para un grupo de ejecutivos con este servicio son grandes. Por ejemplo, si tres ejecutivos se van para Panamá en un vuelo comercial, es posible que se les vaya el día entre los procesos de migración (en los dos países) el vuelo y las esperas asociadas al tráfico aéreo y hasta la espera de las maletas. En Searca el costo del servicio va entre US$2.000 y US$5.000 la hora de vuelo; o, en otro plano; un trayecto en un jet para 10 personas puede costar unos US$32.000 para ir de compras a Bogotá- Miami- Bogotá

Las tarifas son esas, porque hay costos importantes: los pilotos –que ganan cerca de $17 millones de salario–, el leasing de las aeronaves y la gasolina para aviones (Jet A1). A eso se le suman los permisos y tasas.

La compañía aérea también viene incursionando en el servicio Jet Card, una modalidad de pago que permite comprar 100 horas de vuelo al año por US$500.000. “No todos tienen la necesidad o el dinero para comprar un jet. Por eso con la suscripción de esta tarjeta la persona puede acceder al servicio cualquier día del año”, explicó.

Para la fecha de redacción de este artículo, la compañía contaba con 8 clientes en Colombia con la tarjeta Jet Card de Searca, pero se busca alcanzar en el corto plazo un total de 15 tarjetahabientes.

Por último, el gerente de Searca llegó a un acuerdo con el empresario constructor Jairo Pinzón para el alquiler de 3 aeronaves. Pinzón está en proceso de creación de la aerolínea Santa, que busca satisfacer una necesidad de vuelos a Neiva, Florencia y Puerto Asís.

El empresario se mostró preocupado por las altas tarifas que estaría cobrando el concesionario del aeropuerto El Dorado, Opain.

“Tenemos 3 hangares y nos están cobrando por metro cuadrado. El tema es que desde hace 3 años aumentó 250% el pago. Eso coincidió con el declive de la actividad petrolera lo que nos puso en aprietos”, dijo.

Para el gerente, esa tendencia ha hecho que vecinos de Searca, como Vertical de Aviación, cerraran operaciones. El gobierno nacional intentó mandar un salvavidas a este tipo de compañías al abrir la posibilidad desde junio de 2018 para que las empresas de aerotaxis vendieran tiquetes en rutas no operadas por la aviación comercial (Avianca, Latam, Copa, Easyfly, etc).

“El propósito fue bueno pero incompleto. Nosotros podemos abrir esas nuevas rutas, pero al cabo de un tiempo, cuando la ruta se consolida, llegan las aerolíneas con aviones para 40 y 150 pasajeros y nos sacan por precio. Es necesario proteger a los que ‘colonizan’ esas rutas por unos dos años para que la medida funcione”, puntualiza el empresario.*Artículo públicado por la Revista Dinero el 25 de octubre de 2018. Url del artículo original: https://www.dinero.com/edicion-impresa/negocios/articulo/historia-de-searca-empresa-de-aerotaxis-de-colombia/263492

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